He tardado un poco, pero voy a cumplir mi promesa de contaros como fue este festival de heavy.

 

Lo de infierno lo digo sobre todo por el tremendo calor que hizo, especialmente el viernes, a pesar de ser en Bilbao y en junio. Aunque la organización no tuvo la culpa de esto, tampoco ayudó que digamos ya que, como en todos los festivales, fue bastante mala: La única forma de llegar era en autobús o andando (cuesta arriba más de media hora) y no había autobuses suficientes para tanta gente, con lo que las colas tanto para ir como para volver eran enormes (y con un calor infernal). Había 2 campings: Uno al lado del recinto de conciertos, pero tan pequeño que se llenó en seguida y otro más grande que según la guía del festival estaba a 800 m. pero en realidad estaba a más de un km. Además para entrar y salir tenías que dar la vuelta a TODO el recinto, lo que provocaba que cada vez que ibas a tu tienda y volvías tardabas media hora o más (según donde hubieras acampado), con lo que te perdías partes de conciertos, ya que en cuanto terminaba uno en un escenario (había 2) empezaba el siguiente en el otro. Y por supuesto, la bebida y la comida eran muy caras, por ejemplo un mini de cerveza 8 € y un bocata minúsculo 4,5 €.

En cuanto a los conciertos, por las razones antes comentadas, junto a que si querías ver algunos grupos relativamente cerca tenías que guardar sitio con lo que te perdías a otros, sólo pude ver 4 conciertos enteros, aunque sólo por estos mereció la pena el festival:

A Judas Priest, que demostraron que después de tantos años siguen siendo los dioses del metal, aunque lógicamente Halford no tiene la misma voz que antes. Además no se olvidaron de dar espectáculo, con Harley incluida y hasta un trono en el que Halford cantó un tema de su último y polémico disco (hay quien le encanta y quien lo odia), Nostradamus.

A Slayer, que aunque como siempre estuvieron muy bien y MUY potentes, el público no estuvo a la altura (al ser el último concierto del viernes estábamos ya muy cansados) y de hecho Tom Araya se cabreó y se pasó el concierto llamándonos zombies y terminó diciendo “ya os podéis ir a dormir” (seguro que él había estado todo el día fresquito y descansando en su hotel).

A Dio, que sigue teniendo una voz impresionante a pesar de su edad, aunque se notaron sus ¡65 años! en que tuvo que hacer 2 descansos y eso que tocó sólo una hora y cuarto, haciendo varios temas de Rainbow, aunque, por desgracia, ninguno de Black Sabbath. Por cierto, destacar los músicos que lleva que son buenísimos, especialmente el guitarrista Craig Goldy.

Y por último, nada más y nada menos que KISS, en el concierto más espectacular que he visto (y probablemente veré) en mi vida: Plataformas que subían y bajaban a los miembros del grupo (incluyendo la batería), humo, fuegos artificiales, cohetes, bengalas, petardos, llamaradas de 2 metros, lluvia de confeti, Gene Simmons escupiendo fuego y sangre y volando (literalmente) hacia las luces del techo del escenario donde cantó un tema, Paul Stanley yendo con una tirolina por encima de las cabezas del público hasta la torre de luces donde cantó otro y rompiendo su guitarra hasta hacerla estallar (literal) y el “nuevo” guitarrista Tommy Thayer (que, por cierto, es casi mejor que Ace Frehley), lanzando bengalas con su guitarra. Pero a parte del espectáculo tocaron de puta madre y demostraron que son grandes músicos (eso sí, a Stanley le salieron algunos gallos, cosas de la edad). Si tenéis la oportunidad de verlos os recomiendo que no os los perdais.

Luego vi trozos de otros conciertos como el de Gamma Ray, que estuvieron tan bien como siempre aunque Kai Hansen cada vez tiene menos voz; el de Michael Schenker (MSG), que demostró porqué es considerado uno de los mejores guitarristas del mundo del rock; el de Tesla, que no los conocía y me gustaron bastante; y el de Apocalyptica, que según parece fue el único concierto que no tuvo un sonido perfecto (y es que el sonido de los cellos debe ser difícil de regular).